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Los expertos recomiendan tomar diferentes cursos o talleres a costos razonables, porque la vocación no se espera, se construye. Una recomendación de la jefa de estudios de la Universidad de Londres: “Si no tienes idea de qué estudiar, relájate, es normal”, pues para esta es importante tener tiempo para escoger una disciplina de la que uno realmente disfrute porque es el primer paso para ser un buen profesional.

 

Experimenta y no inviertas demasiado (todavía)

Si realmente no tienes vocación conocida, lo mejor es probar varias cosas. A veces nos acaba gustando lo que menos habíamos imaginado. No es mala idea hacer un curso gratuito, que no suponga grandes inversiones de tiempo y dinero y que pueda servir para abrirte un camino o todo lo contrario, para desechar alguna posibilidad a la que estuvieras dando vueltas en la cabeza.

 

No pienses en el título, sino en las competencias

Es un error pensar únicamente en el estatus que puede otorgar un título de una universidad determinada y no en lo que realmente te va a enseñar. Debemos preocuparnos menos por lo bien que suene el nombre de los estudios, acreditación o titulación de que se trate. Tenemos que considerar más las consecuencias reales de participar en una determinada formación: en qué profesional nos vamos a convertir. Para elegir estudios, no pienses en profesiones, piensa en ser profesional. No conocemos las profesiones del futuro, pero es probable que las competencias valiosas sigan siendo similares.

 

Hazte un profesional hiperespecializado

Muchas vocaciones han surgido de profundizar mucho en un asunto. Cuanto más se sabe de algo, más te gusta. Una vez finalizada la fase de experimentación, concéntrate en una materia en lugar de seguir acumulando conocimientos superficiales sobre infinitos campos. Además de ayudarte a aclarar tu vocación, te ayudará a definirte  profesionalmente y a diferenciarte de la competencia.

 

Fortalece tu red de contactos

Aunque aún no sepas con total claridad lo que quieres estudiar, hay una cosa que siempre necesitarás: contactos. Así que allá donde vayas dedícate al arte de hacer networking, pero tampoco te conviertas en una máquina de repartir tarjetas, simplemente habla con la gente, conócelos y, si estás de suerte, haz algún amigo. Recuerda que eres y serás tus relaciones.

 

Valora los asuntos prácticos

Debes valorar las oportunidades de empleabilidad que tiene un curso o un máster. Una buena forma de saberlo es hacer un poco de investigación: ¿Cuántos de los que se apuntaron en la convocatoria anterior consiguieron trabajo? ¿Qué tipo de empleo encontraron? ¿Es eso lo que te interesa? Acudir a las redes sociales y particularmente a Linkedin puede ser útil para intuir cómo le ha ido a los que eligieron ese curso antes que tú.

 

Tomado de El País  

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